domingo, 8 de julio de 2012

México víctima de una pandemia mundial

Es indiscutible la responsabilidad que los regímenes priistas y demás gobernantes han tenido en la situación actual de violencia que padece México, particularmente por haber hecho caso omiso de sus obligaciones e incluso haber tolerado el surgimiento del negocio ilícito del narcotráfico.
Un exgobernador priista aseguró que los gobiernos priistas controlaban las rutas del narcotráfico “para impedir los ataques contra civiles”, añadiendo que el férreo control emanado desde la presidencia, “permitía que todo se decidiera desde la capital, incluso el tráfico de la droga”.
Otras acusaciones señalan que se reunieron con altos mandos del Cartel del Golfo y que incluso recibían dinero a cambio de protección para las labores delictivas de las bandas; esto, además de las transacciones a cuentas bancarias de dinero originado en el tráfico de estupefacientes.
No más de 30 grandes empresarios han hecho del país su botín a cuyo servicio está el grueso de la partidocracia. La mayoría de los medios de comunicación, con las dos principales cadenas televisivas al frente, y los poderes públicos (judicial, legislativo y ejecutivo) son los principales instrumentos de control de quienes ostentan el poder real.  Su impunidad no tiene límites.
Cerca de 110 millones de mexicanos ven caer su calidad de vida de forma constante desde hace más de 25 años. Más del 50% de ellos se encuentran por debajo del nivel de pobreza, y el 15% de éstos, en pobreza extrema, al tiempo que un mexicano es el hombre más rico del planeta.
Así pues, el Estado mexicano está en estos momentos involucrado en una lucha interna cada vez más violenta contra los cárteles quienes mejoran su  armamento y corrompen gran parte de las fuerzas de la ley creando un ambiente de impunidad, rasgo central de un narcoestado. Hay asesinatos todos los años. La lucha por el poder entre los cárteles de la droga ha dado como resultado el caos de los estados y ciudades mexicanos en la ruta de la droga, es decir, a lo largo de la frontera México- EEUU.  Los asesinatos y secuestros relacionados con las drogas son ahora cosa de todos los días. Pero ¿se puede luchar cuando al otro lado de la frontera hay un mercado vasto en donde se pagan ingentes sumas de dinero por la droga? veamos:
EL CONSUMO DE DROGAS EN LOS EEUU
Según una encuesta sobre el uso de drogas y la salud pública del  2007 reportó que:
•35.9 millones de americanos de 12 años o más, reportaban uso de cocaína.
•8.6 Millones, uso de Crack y otras Drogas de Diseño.
•2.1 Millones, heroína, morfina y otros opiáceos.
Ello demuestra con contundencia la terrible enfermedad que corroe a toda la sociedad occidental y que, al no estar penalizado como debiera,  crean el mercado  para que el narcotráfico opere sus actividades a sangre y fuego en tierras mexicanas.
Es de resaltar que en sólo 8 años, las ganancias del Narco crecieron un 500%, y su crecimiento económico llegó a tal grado que alcanza, o supera al PIB Nacional Mexicano.
La responsabilidad no es sólo de los gobiernos que han estado en el poder sino también existe la complicidad del 50% de las empresas a nivel mundial, que evaden impuestos o lavan dinero del narcotráfico, en un “Mercado”, en el que el origen real del dinero, sea legal o ilegal, NO TIENE LA MENOR IMPORTANCIA.
Nietzsche decía: “no hay fenómenos morales, sino interpretaciones morales de los fenómenos”
Existe un doble discurso por un lado resaltan el daño que producen las drogas y/o el robo; y por otro lado se valen de ellos para mediante actos fraudulentos encumbrarse en niveles de riqueza y de poder; la narco cultura y la cultura política con su careta de decencia y ética, se han vuelto dos caras de una misma moneda.
El gobierno trata de dibujar una línea entre lo legal y lo ilegal. Se ubica a sí mismo como protector de los intereses básicos de la sociedad  frente al problema del narcotráfico que significa el deterioro de la vida social, política y económica. El combatir la ilegalidad representa salvar a la población del problema de las adicciones, destrucción del tejido social y peligros que existen en el narcotráfico como asesinatos, traiciones, dinero mal habido, vendettas, etc.,etc.,etc. puro palabreo.
Cuando la idea INCONTRASTABLE que se crea en la población más pobre es que entrar al narcotráfico supone el mejoramiento radical de las condiciones de vida, quien entra en el negocio obtiene rápidamente ventajas adquisitivas y un mejor acomodo social, no obstante, reconocen los riegos intrínsecos a la actividad. No en balde artistas, funcionarios públicos y demás personas de nuestro entorno han estado (y están) vinculados con el narcotráfico
No sólo eso, también las personas que se relacionan con el narcotráfico son personas con poder y dinero que, reconociendo sus orígenes humildes, ayudan a mejorar la infraestructura de los pueblos y son dadivosos con los habitantes de la región.
Dicha actividad tiene resultados materiales e inmateriales. Los narcocorridos por ejemplo que son un tipo de música peculiar de la región, la tambora o la banda, que exalta la vida del narcotraficante  y el culto a Jesús Malverde (bandido de la época porfiriana, asesinado en 1909) son parte de la expresión sociológica cultural, lo cual también es parte de la cultura política.
El narcotráfico ha venido a borrar líneas que antes parecían bien definidas y antagónicas.  En términos políticos, se comienza a trasgredir la línea entre estas categorías que antes parecían irreconciliables. Entonces se torna difícil diferenciar,  por ejemplo, entre: gobierno /grupos delincuenciales, sociedad /narcotráfico, policía/criminalidad, seguridad/inseguridad, unidad/disgregación y zona de paz/zona de combate.
Por eso, si existe actualmente un enfrentamiento entre el gobierno y el narcotráfico es, además de que son actores “pseudamente” antagónicos,  ¡porque son sumamente parecidos!. Ambos utilizan a la sociedad, crean fortunas, manejan el tráfico de influencias, tienen poder, controlan regiones, etc., etc. La única diferencia es que unos lo hacen fuera de la ley y otros se valen de ella.
Esto se da por  la costumbre empresarial de obtener ganancia A COSTA DE LO QUE SEA y la costumbre legal (y gracias al narcotráfico y actividades ilícitas cayendo  ya en lo anticuado) de buscar imponer sanciones y así  establecer una  línea entre lo permitido y lo prohibido. Se supondría que la primera es la lógica criminal y la segunda  la gubernamental. Sin embargo, esa línea se pierde o se vuelve borrosa con los altos índices de corrupción de toda índole existentes en los diferentes niveles gubernamentales, especialmente en el municipal donde el narco ejerce su poder.
Aunque es indignante lo que acaba de suceder en México (la victoria amañada del PRI) era algo que, propios y extraños,  SABÍAMOS iba a suceder. El narco poder ha corrompido hasta los estamentos gubernamentales, la iglesia y hasta la fe (Malverde,  al que muchos veneran como santo, es  una suerte de fusión entre la identidad histórica, religiosa, social y delincuencial)
Evidentemente  la prensa tiene una mordaza dineraria o de sicariato que impide que haya denuncias cuyos rastreos conduzcan a los capos de la droga. Lo mismo sucede con el Poder Judicial y se han encontrado hechos que evidencian que hay un porcentaje creciente de la policía en la que no se puede confiar por sus nexos y participación en estas mafias.
Por otro lado estimo que hay una fuerte, y hasta grave, inconsistencia en las "primaveras" de diferentes partes del mundo (revoluciones convocadas por las situaciones y las Redes Sociales) en este caso el  movimiento #YoSoy132 de México;  y es que son temporales, horizontales y sin un norte claro; apoyan al candidato más próximo y, claro está, con menos pasivos;  pero de allí en adelante se esfuman y dejan que la sociedad se las arregle como pueda. La gente de Obrador también ha tenido sus denuncias, no cerremos los ojos ante ello.
El narcotráfico ha ganado terreno en México por el gran y seductor mercado al otro lado de la frontera, por la pleitesía y hasta vasallaje que nuestra cultura rinde al dinero (para mí el nuevo dios de la modernidad) que lo corrompe todo;  por cuya obtención, los que se suponen son ejemplos de la sociedad, no escatiman acciones ni pasos de ninguna índole. Y por nuestra forma de vivir el momento sin prever ni construir el futuro. El presente sólo debería existir en función del futuro si es que deseamos una sociedad sólida y perdurable. Pero de qué futuro estamos hablando si hasta en las relaciones personales basadas en el amor, que conlleva a la base de la sociedad: LA FAMILIA,  las llevamos sin estabilidad, cambiantes, en algunos casos al mejor postor;  entonces ¿qué valores estamos sembrando en las generaciones futuras?  No hay la lucha de antaño para conservar la relación, a la primera dificultad nos divorciamos dejando a los hijos a los parientes, psicólogos, tutores, nanas todo por vivir nuestra vida con total libertad sin ningún tipo de responsabilidad salvo material (NUNCA rica en  valores y afecto) con la sociedad del mañana. Entonces ¿Cuál es el ejemplo que dejamos a las nuevas generaciones? Sencillo: Que la obtención rápida del bienestar emocional y económico es (y debe ser) el motor de todas nuestras acciones; de allí los resultados que saltan a la vista en nuestra sociedad.
Un gran abrazo.

4 comentarios:

ana dijo...

Pues ni te cuento de España, todo está revuelto y mal, sobre todo para los de siempre, que somos los pobres ciudadanos.

Un abrazo y gracias por tu visita.

cora dijo...

en España todo fatal, como comentan, me alegra verte, besos

Ŧirєηzє dijo...

son espantosos algunos datos...
no tenia ni idea de muchas de las cosas que cuentas en este post...
asi que gracias por mantenernos informados....


Un abrazo...¡¡¡

Déjame que te cuente
www.dejamequetecuente.net

Franziska dijo...

Hablas de un tema que, de vez en cuando, ocupa los titulares de la prensa y los otros medios de comunicación aquí en España. Pero lo sabes muy bien, es un bombardeo constante de noticias y problemas que nos tiene prácticamente atontados, somos la sociedad del consumo, todo es de usar y tirar.

Comprendo la tragedia mexicana y de verdad es muy poco lo que se me ocurre y cuando está algo tan enraizado, es muy complicado luchar contra esas lacras sociales.

A mí el tema de las mujeres desaparecidas en Juarez, que son, prácticamente, niñas, lo digo de verdad siempre me pone los pelos de punta.

Ese problema, como todos, lo tiene que resolver el pueblo, dices muy bien, el problema es que todo se justifica en nombre del dinero que todo lo mancha y corrompe.

Aparecen los intereses creados y ya no es posible mantener al gobierno y al pueblio juntos para luchar contra esas mafias.

No hay que callar, ni bajar la guardia, hay que mantenerse en lucha. Un abrzo. Franziska