Cada vez que el hombre ha seguido la pista de algo ha podido descifrarlo al final de un largo camino; después de mucho esfuerzo e investigaciones, después de sesudas cavilaciones; porque cada cosa en la tierra y en el universo es capaz de explicarse razonablemente, TODO tiene su razón de ser, todo tiene su por qué; sino, estaríamos contradiciendo al espíritu de la ciencia que basa su estudio en la razón, en la experiencia. De allí se desprende que las cosas que, a través de la historia, no pudieron explicarse hasta alcanzar ésta era moderna, ha sido simplemente por IGNORANCIA, porque la ciencia no había avanzado lo suficiente para lograr su explicación.
Existen aún muchos misterios por desentrañar; pero... ¿son misterios? o es que aún somos ignorantes para resolverlo y explicárnoslo. Si miramos las estadísticas ellas nos gritarán que muchas cosas que antes eran un misterio la hemos descubierto vía el avance de la ciencia y el conocimiento. Entonces, TODO tiene su explicación y no dudo que, de acuerdo al avance de la ciencia, se logre reproducir cada cosa y cada ser en un futuro no muy lejano; ello sólo indica una mano inteligente en su hechura o si queremos permanecer ateos: una SUERTE muy inteligente y razonable, para el logro y evolución de cada cosa y, ésa suerte, ¡¡es una gran hacedora de vida y de todas las cosas!! podría ser llamada, además de suerte Yaveh, Alá, Buda, Orus o simplemente Dios, digamos, como un apelativo de cariño.
Cuando nosotros analizamos la suerte nos damos con la sorpresa de que ella es sólo un momento, en el cual, concurren muchísimas circunstancias que la hacen posible; tantas, que se tornan incalculables para nuestra pobre mente humana; por ello, por nuestra imposibilidad de calcular las miles de circunstancias unas concatenadas a otras, nos es más fácil referenciarlo ¡al azar!, ¡a la suerte!; pero...aquí se estrella otra vez nuestra ignorancia, cuando pensamos: ¿es posible que la suerte se repita para cada elemento de la naturaleza y para cada especie? En mi concepto de ignaro, estimo que no, por ello creo en Dios. Un gran abrazo.