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domingo, 23 de septiembre de 2012

EEUU y la guerra

Para nadie es un secreto que el capitalismo como sistema de producción ha entrado, gracias a una concentración de poder y privatizaciones, en una crisis como la de 1929. No se trata simplemente de una crisis económica financiera; sino de una crisis que ha golpeado tan grandemente a las naciones del mundo que ha obligado a sus gobiernos a cambiar de orientación política ideológica hacia un sistema más equitativo: el socialismo; entendiéndose socialismo por la búsqueda de justicia y equidad para las masas poblacionales.

El capitalismo siempre ha encontrado alternativas para seguir desarrollando su propósito desmesurado de acumulación de riqueza. Así el crack de 1929, también dado por la especulación de la bolsa de New York,  se resolvió con  la II Guerra Mundial y el abandono del patrón de oro que respaldaba las monedas. Es más que evidente imaginar qué países fueron los primeros en abandonar dicho patrón; exacto,  EEUU e Inglaterra. A partir de ese momento las economías no dependían ya del oro, sino de la capacidad industrial y de la posibilidad de hacer negocios y ganar dinero; el capitalismo había encontrado una nueva autopista. La crisis se disemina por el mundo de aquel entonces  hasta dar origen a la II Guerra Mundial.

En estos momentos el capitalismo ya ocupó casi todos los espacios para su expansión financiera,  el crack del 2008 (o  la crisis inmobiliaria de EEUU)  que, como vemos, ya alcanzó Europa; es un verdadero síntoma de lo ocurrido en el crack del 29;  y como entonces,  la única salida para el país  líder del sistema capitalista, es  colisionar abiertamente con la soberanía de otros países a quienes sólo toman en cuenta por sus recursos naturales y dinerarios;  de allí  las consiguientes guerras hacia ellos para conseguir su botín: Afganistán, Irak, Libia, guerra contra el narcotráfico, bases militares en países latinoamericanos.

Para el capitalismo todos los actos del sistema son utilizados para conseguir ganancias; y en cuanto sea posible, ganancias  ilimitadas: gana construyendo, gana destruyendo, gana reconstruyendo y en esa carrera nos empuja a todos;  pero, no todos tenemos las mismas cualidades y capacidades; por lo que, tras nuestro progreso individual, se van quedando rezagadas en la pobreza masas de gente que sólo vienen al mundo a vivir en paz sin ambicionar inmensas mejoras económicas. Aceptémoslo, no todos somos buenos o brillantes, son unos pocos los privilegiados con esos dones y son ellos precisamente quienes, sin un espíritu altruista,  guían los gobiernos y concentran todo el poder y la riqueza para sí mismos.

El sistema legal y democrático tienen un espíritu socialista, está hecho exclusivamente para poner límites al accionar sin miramientos de estas personas que, por sus cualidades, encumbramos en el poder;  pero enfermas de capitalismo como están, no tienen el espíritu filántropo necesario para dirigir una nación; todo lo contrario acomodan las leyes a su antojo, sin detenerse  a pensar hacia los desastres que están encaminando a la humanidad. Los  recursos naturales ya se están agotando y si no ponemos un límite al accionar del capitalismo,  las guerras y la falta de recursos, aunado a la voracidad capitalista, destruirá  gran parte, sino toda, la especie humana vía las guerras que ya se vislumbran.

Para detener esta voracidad del sistema capitalista, se han propuesto regulaciones y controles en la ONU y todos ellos han sido denegados. En efecto,  desde enero del  2009   la Comisión de la Naciones Unidas para la Crisis Financiera y Monetaria Internacional, cuyo coordinador era el premio Nobel de Economía Joseph Stiglitz (llamada Comisión Stiglitz) se ha esforzado para este logro sin éxito.

En ella se proponía una reforma de los organismos financieros internacionales (FMI, Banco Mundial) y de la OMC (Organización Mundial del Comercio). Se preveía la creación de un Consejo de Coordinación Económica global del mismo nivel que el Consejo de Seguridad, la constitución de un sistema de reservas globales para contrapesar la hegemonía del dólar como moneda de referencia, la institución de una fiscalización internacional, la abolición de los paraísos fiscales y del secreto bancario y, por último, una reforma de las agencias de certificación. Todo fue rechazado. La ONU aceptó solamente la constitución permanente de un Grupo de Expertos de Prevención de las Crisis, al que nadie da importancia, porque lo que realmente cuenta son las bolsas y la especulación financiera. Por ello, podemos afirmar que actualmente la economía de los Estados Unidos está orientada hacia la guerra.

Para paliar  la enorme deuda que sobrepasa su capacidad de pago,  EEUU ha  imprimido (y sigue imprimiendo ) dólares, repartiendo inflación a todos los países del mundo; pero no ha podido hacer uso intensivo de esta opción ya que implicaría un inevitable hundimiento de la economía. No puede tampoco, aumentar la tasa y cobrar la deuda porque, precisamente, fue originada por la especulación y el presupuesto destinado a la industria de la guerra . Tampoco puede, en estos momentos, como señala el FMI para los países subdesarrollados, privatizar los recursos nacionales y empresas estratégicas vendiéndolos  al exterior. Porque desaparecería como líder del sistema capitalista. Más bien lo que sí ha hecho es vender parte de la deuda en bonos del tesoro a China.

Otra opción de la que seguramente pronto echará mano, es la privatización del sistema Seguridad Social; aunque ello sólo representa también una parte de la deuda consistente en el déficit  relativo al financiamiento de este sistema. Pero la verdadera opción que ha elegido es la que le dio resultado tras el crack del 29: La guerra. 

EEUU se ha decidido abiertamente por el saqueo internacional y ha encontrado el pretexto perfecto: librar a los países ricos (porque a los pobres ¡ni los mira!) de las dictaduras y tiranías con “intervenciones humanitarias”; claro, para hacer esto necesita el aval de otros gobiernos que saquen algún provecho con ello (los países de la OTAN) y para el aval de estos gobiernos necesita MENTIR a su población, labor que deja en manos de la prensa pro capitalista y del  lobby y prensa del sionismo judío a nivel mundial; sionismo cuyos abusos ha generado tantos enemigos en Medio Oriente.

Yo presumo que el haberle dado arbitrariamente un país a Israel en palestina, generando este interminable conflicto;  ha sido parte de una estrategia para tener presencia militar en la zona. Otra cosa inadmisible es que, en un mundo globalizado, en donde tiene enorme importancia  la ciencia y la tecnología, se prohíba la investigación de "algunos" hechos históricos mediante la "ley del negacionismo" (debería decirse "revisionismo") como la aprobada por una resolución de la ONU en 2007 en el que se prohíbe investigar el holocausto judío.  Sí, la misma ONU que regaló, con otra resolución, un país a Israel en tierras palestinas (1948). Incluso me atrevería a afirmar que la exhibición de la película “La inocencia de los musulmanes” que tantas protestas y violencia ha generado en el mundo musulmán (África y medio Oriente principalmente) incluyendo la muerte de un embajador EEUU, se ha hecho ex profeso para consolidar esta presencia militar.

La invasión de Irak, Libia y ahora la amenaza a Siria e Irán, no es porque Sadam Husein, Gadafi  o Al Asad tuviesen  armas de destrucción masiva, muchos menos para instaurar la democracia. El objetivo real es controlar el mercado mundial del petróleo, no le importa si con ello se incrementan actos terroristas en el que mueran civiles ¡¡eso es precisamente lo que quieren, para justificar su beligerancia!! tal como lo demuestra el anuncio hecho por Hillary Clinton:  EEUU proporcionará 45 millones de dólares a los mercenarios y terroristas sirios que tratan de derrocar a sangre y fuego el gobierno de Bashar Al-Assad elegido por referendum el 27 de Mayo del 2007 con el 97.29% de los votos.

El gobierno estadounidense  ha legitimado el aumento del déficit presupuestario con la necesidad de hacer la guerra al terrorismo y al narcotráfico. Esta justificación ha permitido también convertir el dinero asignado a las infraestructuras sociales en inversiones para la industria de la guerra. Bajo esta perspectiva EEUU ha convertido a la guerra, en una condición para su supervivencia económica; y evidentemente, eso incluye para la policía y sus habitantes, vivir en un completo estado de miedo, temiendo las represalias de las naciones a quienes somete y ataca; un estado de miedo en donde se sospecha de todos incluso de ¡¡un niño en silla de ruedas!!.

Solución para el ciudadano estadounidense: dejen de avalar la guerra, dejen de respaldar la intervención militar en  países soberanos; mejor dicho: yankees, ¡vuelvan a casa! y resuelvan sus problemas de una manera pacífica (“¡¡yankees go home!!”)